Fractura de tobillo: síntomas y tratamiento
Una fractura de tobillo es la lesión de uno o más huesos que forman la articulación del tobillo (tibia, peroné y, en algunos casos, astrágalo). Suele provocar dolor intenso, hinchazón, hematoma y dificultad o imposibilidad para apoyar el pie. En la mayoría de los casos el dolor impide apoyar, aunque es importante saber algo que vemos en consultorio: algunos pacientes toleran el apoyo y pueden incluso llegar caminando, y eso no descarta una fractura.
Puede ocurrir por una torcedura con carga aparentemente “simple”, una caída, un accidente deportivo o de tránsito. En personas mayores con osteoporosis, incluso traumatismos leves pueden desencadenar una fractura.
Síntomas más frecuentes
Los síntomas varían según el tipo de fractura, pero los más comunes son:
Dolor en el tobillo, que empeora al intentar apoyar.
Hinchazón rápida.
Hematoma (moretón).
Sensación de inestabilidad.
Dificultad para caminar o incapacidad para hacerlo.
Señales de alarma (urgencia)
En algunas fracturas, además, puede existir luxación (pérdida de la congruencia articular): ahí es más frecuente ver deformidad evidente y la limitación suele ser mucho más severa.
Y hay un escenario que requiere atención inmediata: las fracturas abiertas o expuestas, cuando por un trauma de alta energía (o por daño importante de partes blandas) aparece una herida que comunica con el foco de fractura. En estos casos, además del hueso, hay que tratar la piel y los tejidos blandos con urgencia por el riesgo de infección.
Qué hacer si sospechás una fractura de tobillo
Si sospechás una fractura, el objetivo es proteger la lesión hasta la evaluación médica:
No intentes corregir una deformidad ni “acomodar” el tobillo.
Inmovilizá el tobillo (férula o bota si tenés).
Elevá la pierna para disminuir el edema.
Aplicá hielo (siempre protegiendo la piel con un paño).
Consultá urgencias para evaluación lo antes posible.
Diagnóstico: radiografías y, cuando hace falta, tomografía
El diagnóstico se realiza habitualmente con radiografías. A partir de ahí, según el patrón de fractura, la estabilidad y lo que se ve en el examen, puede ser necesario complementar el estudio con tomografía (TAC) para evaluar mejor los fragmentos óseos y planificar el tratamiento, especialmente cuando hay trazos complejos o compromiso articular.
En nuestra práctica, solemos apoyarnos en la tomografía para tener una visión más precisa del escenario y planificar con detalle, porque la reconstrucción en 3D puede ayudar a detectar fragmentos o rasgos que no siempre se ven bien en la radiografía.
Un punto clave: no todo es hueso
En una fractura de tobillo hay algo que se subestima muy seguido: las lesiones ligamentarias asociadas, que pueden ser tan importantes como la fractura, y en ocasiones más determinantes para la estabilidad a largo plazo.
En particular, evaluamos la sindesmosis (la unión ligamentaria entre tibia y peroné). Si está lesionada y no se trata correctamente, el tobillo puede quedar inestable y con peor pronóstico funcional.
Tratamiento de la fractura de tobillo
El manejo puede ser conservador o quirúrgico. La elección depende de la estabilidad, el alineamiento, la congruencia articular y la presencia de inestabilidad (por ejemplo, por lesión ligamentaria o de sindesmosis).
1) Tratamiento conservador
Se indica cuando la fractura es estable, los huesos están bien alineados y el tobillo conserva buena congruencia articular. Suele incluir:
Inmovilización con bota o yeso.
Control clínico y radiográfico.
Progresión de carga según indicación médica.
2) Tratamiento quirúrgico
Se indica cuando hay desplazamiento, incongruencia articular o inestabilidad (incluida la sindesmosis). El objetivo es reducir (alinear) y fijar los fragmentos para permitir una consolidación correcta. Con frecuencia se realiza con placas y tornillos (osteosíntesis).
Las fracturas de tobillo pueden involucrar varios “segmentos” (maléolo externo, interno y/o posterior), por lo que un abordaje completo es fundamental. En nuestro trabajo quirúrgico utilizamos diferentes vías de abordaje para actuar de manera directa sobre las zonas afectadas. Según el caso, podemos posicionar al paciente boca arriba, de costado o boca abajo (e incluso combinar posiciones) para acceder mejor a los fragmentos y optimizar la reducción.
Nuestra premisa es recuperar al paciente con tiempos lo más eficientes posibles, pero sin negociar lo importante: alineación, estabilidad y congruencia articular.
Rehabilitación: la parte que define el resultado
La rehabilitación es clave. En general incluye:
Movilización temprana y progresiva cuando el cuadro lo permite.
Fortalecimiento.
Ejercicios de propiocepción (reeducación del equilibrio y control articular).
El tiempo de recuperación varía mucho según el tipo de fractura y el tratamiento. Como referencia general, muchas fracturas consolidan alrededor de 6 a 8 semanas, aunque la vuelta completa a la función puede demorar más y la hinchazón puede persistir bastante tiempo en algunos casos.
Posibles complicaciones
Como en cualquier lesión articular, existen riesgos. Entre las posibles complicaciones están:
Rigidez.
Dolor crónico.
Artrosis postraumática.
Infección (especialmente en fracturas abiertas).
Mala consolidación (consolidación en mala posición o falta de consolidación).
Un diagnóstico correcto, una evaluación completa (incluyendo estabilidad ligamentaria) y un tratamiento bien planificado reducen significativamente estos riesgos.
Prevención: deportistas y personas mayores
En deportistas: trabajar fuerza, propiocepción y control del tobillo según el deporte ayuda a disminuir recaídas y lesiones asociadas.
En mayores: prevenir caídas y tratar la osteoporosis cuando existe es una estrategia directa para reducir el riesgo de fracturas ante traumatismos leves.
Cuándo consultar
Si sospechás una fractura de tobillo (dolor intenso, imposibilidad de apoyar, deformidad, hinchazón marcada, hematoma), lo correcto es consultar lo antes posible. Y si hay herida, deformidad severa, cambio de coloración del pie, entumecimiento o dolor desproporcionado, la evaluación debe ser urgente.
Si querés, podemos evaluar tu caso y definir el tratamiento más apropiado, con un seguimiento claro de la recuperación.

