En mi consultorio utilizo un ecógrafo como método complementario para evaluar el pie y el tobillo. La ecografía musculoesquelética es una herramienta no invasiva, segura y dinámica que me permite observar en tiempo real estructuras blandas (tendones, ligamentos, bursas), el tejido subcutáneo y, en muchos casos, la superficie ósea. En la práctica, funciona como una extensión de la consulta: combina la exploración clínica con imágenes en vivo para llegar más rápido a un diagnóstico sólido y definir un tratamiento mejor dirigido.

Qué es la ecografía musculoesquelética

La ecografía musculoesquelética usa ultrasonido para generar imágenes de las estructuras superficiales y profundas del sistema músculo-tendinoso y ligamentario. A diferencia de otros estudios, tiene una ventaja clave: además de ver cómo está una estructura, también puedo ver cómo se comporta cuando se mueve. En pie y tobillo —donde conviven tendones finos, ligamentos pequeños y zonas de fricción— ese detalle puede marcar la diferencia entre suposiciones y decisiones precisas.

Qué estructuras puedo evaluar

Según el motivo de consulta, la ecografía permite estudiar con buen nivel de detalle:

  • Tendones: Aquiles, peroneos, tibial posterior, tibial anterior, flexores y extensores de los dedos.

  • Ligamentos y estabilizadores: en especial en esguinces, inestabilidad o dolor localizado tras un traumatismo.

  • Fascia plantar y tejidos de la planta del pie.

  • Tejido subcutáneo: inflamación, engrosamientos, edemas, colecciones.

  • Bursas (bolsas serosas): cuando hay dolor por roce o inflamación alrededor de prominencias óseas.

  • Derrames o colecciones líquidas: en articulaciones o alrededor de tendones.

  • Nódulos, quistes y bultos palpables: para caracterizar su aspecto y orientar la conducta.

  • Superficie ósea (cortical): irregularidades, calcificaciones superficiales y cambios crónicos que pueden correlacionarse con el dolor.

Por qué la uso en la consulta

La ecografía potencia la evaluación clínica. Las razones por las que la incorporo son:

  1. Más precisión diagnóstica
    Hay lesiones o cambios inflamatorios que no siempre se detectan con la exploración física sola, sobre todo cuando el dolor es difuso, el paciente llega con mucha molestia o hay varias estructuras comprometidas a la vez. Ver la zona por dentro ordena el diagnóstico.

  2. Evaluación dinámica en tiempo real
    Puedo pedir movimientos (activos o pasivos) y observar si un tendón “salta”, si hay fricción, si aparece dolor en un gesto específico o si una estructura se desplaza de forma anormal. Esto es especialmente útil en tobillo y retropié.

  3. Planificación y seguimiento del tratamiento
    Sirve para decidir mejor entre opciones como fisioterapia, cambios de carga, inmovilización, plantillas, medicación, infiltraciones (si correspondiera) y, cuando hace falta, definir qué estudios complementarios conviene pedir.

  4. Rapidez y conversación inmediata de resultados
    El estudio se realiza en el mismo acto y los hallazgos se discuten en el momento. Esto reduce incertidumbre, evita vueltas innecesarias y permite avanzar con un plan claro desde la primera consulta.

  5. En algunos casos, evita estudios más costosos o con esperas largas
    No siempre hace falta ir directo a una resonancia u otros estudios. Cuando el problema es de partes blandas y la ecografía puede responder bien la pregunta clínica, muchas veces alcanza para empezar el tratamiento con fundamento.

Para qué condiciones es especialmente útil

En pie y tobillo, suelo indicarla o aprovecharla en consulta cuando sospecho o necesito confirmar situaciones como:

  • Tendinopatías: por ejemplo, tendón de Aquiles, peroneos o tibial posterior.

  • Roturas parciales o completas de tendones: tanto agudas como crónicas.

  • Fascitis plantar y alteraciones de la fascia: engrosamiento, inflamación, cambios degenerativos.

  • Lesiones ligamentarias: en esguinces o dolor persistente post-trauma.

  • Bursitis: inflamación de bursas por roce, calzado o sobrecarga.

  • Nódulos y bultos: para orientar si se trata de quistes, engrosamientos, inflamación o colecciones.

  • Inflamación, quistes o colecciones líquidas: localización y características.

  • Sospecha de cuerpos libres o derrame articular: según la articulación y la profundidad, puede aportar datos útiles.

Cómo es el estudio y qué puede esperar el paciente

La ecografía se realiza en consulta y suele sumar unos minutos a la evaluación clínica (la duración varía según el caso, pero típicamente está entre 5 y 20 minutos).

  • No requiere preparación especial ni ayuno.

  • Se expone la zona a estudiar y se aplica gel conductor sobre la piel.

  • Es un examen indoloro y no utiliza radiación.

  • Puedo pedir movimientos o maniobras simples para observar el comportamiento de la estructura en movimiento.

  • Al finalizar, explico lo que se ve y lo conecto con los síntomas y el examen físico para definir el plan terapéutico.

Un punto importante: el objetivo no es hacer un estudio por hacerlo, sino responder preguntas concretas. Por ejemplo: ¿el dolor viene del Aquiles o de una bursa vecina? ¿hay una rotura parcial? ¿la fascia está engrosada? ¿hay líquido o inflamación? Esa claridad cambia el tratamiento.

Ecografía como guía para procedimientos (cuando está indicado)

En determinados cuadros, y siempre evaluando indicación y riesgos, la ecografía también puede servir para guiar procedimientos como infiltraciones o aspiraciones. La ventaja de la guía ecográfica es la precisión: permite dirigir el tratamiento al sitio exacto y reducir la incertidumbre de “a ciegas”. No significa que todos los pacientes lo necesiten: significa que, cuando corresponde, la ecografía suma seguridad y exactitud.

Qué aporta en el seguimiento

Otra ventaja práctica es el seguimiento. En lesiones tendinosas, fascitis plantar o cuadros inflamatorios, se puede comparar evolución clínica con cambios en la imagen: reducción de líquido, menor engrosamiento, mejor organización del tejido, etc. Esto ayuda a ajustar cargas, rehabilitación y tiempos con más criterio.

Limitaciones: cuándo puede hacer falta otro estudio

La ecografía es excelente para muchas estructuras de pie y tobillo, pero no es para todo. Dependiendo de la profundidad, del tipo de lesión o de lo que se necesite ver (por ejemplo, ciertas lesiones intraarticulares, óseas profundas o cuando se busca un mapa completo de estructuras), puede ser necesario complementar con radiografías, resonancia magnética u otros métodos. La ventaja es que la ecografía, bien usada, ayuda a pedir lo correcto y evitar estudios innecesarios.

Una consulta más completa, una decisión mejor tomada

La ecografía musculoesquelética es, para mí, una herramienta que mejora la consulta: integra experiencia clínica con imágenes en vivo para llegar a un diagnóstico más exacto y a un tratamiento mejor dirigido. Si tiene dolor, molestias o una lesión en el pie o el tobillo, lo indicado es una valoración clínica. Y si corresponde, la ecografía en el mismo acto nos permite avanzar más rápido hacia la solución más adecuada.